domingo, 25 de noviembre de 2012

Un poco de Nueva York

Este fin de semana he estado sumergida en la ciudad de Nueva York. Hoy era el último día que tenía para entregar un trabajo sobre un análisi de una ciudad, y como no, necesitaba saciar la sed de mi ciudad favorita y es por eso que decidí hacer el trabajo sobre ella.

He descubierto que Nueva York fue descubierta el día 11 de septiembre 1609 por un joven holandés llamado Henry Hudson. Un poco más tarde, en el año 1625 la isla de Manhattan fue colonizada por la Compañia Holandes de las Índias Occidentales y después de una serie de conflictos llegó a través del tratado de Breda en 1667 en manos inglesas, que llamaron a la ciudad "New York".




Durante el siglo XIX, la ciudad creció hasta convertirse en la que hoy es conocida como la Gran Manzana o la ciudad que nunca duerme. En la década del 1930 se construieron edificions cómo el Chrysler Building o el Empire State, que hoy en día son uno de los símbolos más importantes de la ciudad.

Actualmente Nueva York ha transformado los antiguos talleres de tejidos y las antiguas instalaciones portuarias en tiendas de moda o galerias de arte en barrios como el SoHo y eso ha transformado Manhattan en una de las capitales más importantes del arte y la moda. Además, la ciudad tiene uno de los museos con las obras más importantes del mundo, el MoMa.
En segundo lugar, es importante destacar el centro económico más importante del mundo; Wall Street.
Por último, la función comercial de la ciudad es una de las más activas y complejas que existen. A lo largo de sus calles se extienden miles de tiendas que venden marcas de ropa mundialmente conocidas.

Desde siempre Nueva York me ha parecido una ciudad muy interesante; con muchos rincones para descubrir y culturas para investigar. Mi paso por la gran manzana fue muy corta, de 2 días, y eso hizo que mi sed para descubrirla más a fondo aumentara. Deseo más que nunca volver a pasear por sus enormes calles mientras sus gigantes edificios me tapan el sol.



“Todas las grandes ciudades me entusiasman, esa multitud de calles y de rostros, esos imprevistos 
brotes arquitectónicos semejantes a líneas de pentagrama que convergen, se oponen y a veces 
parecen confundirse. Las ciudades son el esplendor de ruidos, formas, hedores, una suerte de caos 
controlado que refleja todas las maravillas y la variedad que hay en nosotros. Son espejos y grutas 
donde lo hermoso y lo feo a menudo se entrelaza, como en un espiral de luz y de tiempo”

Jerome Charyn.

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